DESPILFARRO EN MEXICO!
Un día en la vida de los partidos políticos en México, transcurre con el uso de decenas de chequeras. Desde primera hora y hasta el final de la jornada, cada organización genera cargos que su Tesorería debe cubrir.
Un visitante ocasional a una sede central, topará seguramente con un vigilante que envió una empresa de seguridad privada.
En ese rubro, el comité ejecutivo nacional del PAN, gastó en 2006, más de 2 millones 120 mil pesos.
Las actividades de oficina, sin contar los cuadros políticos, obligan a la contratación de secretarias, analistas, especialistas en diversas materias. Las cifras por el pago de salarios y sueldos ocupan el primer lugar de los egresos. Casi 102 millones de pesos, pagaba el PRI en el 2005, cuando aún era el partido político más favorecido con los recursos públicos.
Es posible que lleguen arrastrando su maleta cuadros viajeros, armados con un teléfono celular, al menos, que se hayan transportado en un vehículo de su organización, alquilado, en autobús foráneo o en avión.
También puede suceder que, al estilo del ex presidente Vicente Fox, se usen camionetas, también lujosas, que se poseen en comodato.
Un caso así: El Partido Nueva Alianza envió a reparación una camioneta Lincoln Navegator automática. El taller cobró 13 mil 350 pesos, y se pagó con cargo al contribuyente. El IFE investigó, pero como el vehículo fue declarado en comodato, “la observación (de los fiscalizadores) se consideró subsanada.
Quizá el líder ponga el ejemplo y no cobre su salario, como Roberto Madrazo (PRI), pero habrá que ver el truco en la línea de gastos de representación y combustibles, de 221 mil pesos, en el 2005, año en el que todo su comité ejecutivo consumió 2 millones 600 mil pesos.
Para viajar por el país en trabajos de promoción de la democracia, no hay limitaciones. Se puede ir y venir en taxi aéreo, como lo corroboran las tres facturas por más de un millón y medio, de 2006, del PVEM.
La gente que trabaja para el partido político, puede estar segura de que en un apuro, la organización va a echarle la mano, como en el PRD, que extendió 70 préstamos al personal, por un millón 100 mil pesos, que en el mismo 2006, recuperó en más de 60%. Un fondo para préstamos del PAN, tiene 6 millones 300 mil pesos.
Esos cuarteles de la actividad política requieren de abastecimientos de papelería. Tan sólo en el nivel de comité ejecutivo nacional, en 2005, los priístas reportaban gastos por 8 millones 400 mil pesos. El Partido Nueva Alianza, en 2006, cubrió con dos facturas su compra anual de reglas, por un total de casi 29 mil pesos.
Claro que tienen conmutadores telefónicos, pues “hablando se entiende la gente”. Siete millones y medio de pesos, pagó el PRI en 2005. Al año siguiente el PAN gastó un poco menos de la mitad, 3 millones 800 mil pesos, en teléfono.
No se crea que la gente que trabaja en la sede nacional es toda la que contribuye a sus afanes a favor del pueblo. Atrás de todo partido político están los asesores y consultores, por los que en 2006, el PAN pagó más de 60 millones 400 mil pesos.
Quizá el visitante extraño a la organización llegue en un día de mucha actividad. Muchas tareas las realizan empleados temporales, organizados por empresas diversas, como Top Personnel, que cobró dos facturas por casi 25 millones de pesos, en junio y agosto de 2006.
Los gastos en el rubro de aseo de instalaciones, permiten suponer que las oficinas de los partidos políticos están limpias. En esa línea, el PVEM en 2006 compró más de 82 mil pesos, en artículos de limpieza. El PT reportó casi 148 mil pesos, por esa tarea en sus oficinas.
Según los informes que revisa el órgano fiscalizador del IFE, los partidos políticos dan mantenimiento frecuente a equipos, maquinaria e instalaciones. Casi 600 mil pesos destinó Convergencia a reparaciones en su edificio central.
Revistas, periódicos, uso de equipos de audio, video, fotografías, forman parte de los insumos regulares en un partido político.
La actividad de los partidos, se despliega en todo lugar, no sólo en sus instalaciones, ya que su poder adquisitivo les permite alquilar salones de convenciones. Los restaurantes de lujo están al alcance de la mano, de los grupos dirigentes.
Como huellas del derroche, hay algunos ejemplos:
Convergencia, del Frente Amplio Progresista, no encontró mejor lugar que el Club de Banqueros para un “servicio de restaurante” de su cúpula, que costó 19 mil 803 pesos, el 26 de abril de 2006.
Cuentas de consumos en el restaurante Suntory de la ciudad de México, por 158 mil 380 pesos, llegaron a la caja del PVEM, en 2006. El establecimiento se anuncia así: “Encontrará los más exóticos y deliciosos platillos del milenario Japón”.
El Partido del Trabajo reportó en el mismo año 3 millones 630 mil pesos, en eventos o conferencias de prensa, rubro que supera por millón y medio sus propios gastos en renta de vehículos y autobuses.
En “asesorías y consultorías”, al Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina, se le fueron casi 12 y medio millones de pesos, de su reducido presupuesto del 2006.
Una suma, también de casi millón y medio de pesos, no fue reconocida por el IFE al PRD, que en el 2005 justificaba pagos de honorarios asimilados sin firma de autorización o del beneficiario.
El brazo de las chequeras del PRI fueron más allá de los restaurantes de lujo de la capital del país, ya que ese partido político pagó un viaje a Estados Unidos, del que se supo por los reportes que impugnó el fiscalizador del IFE.
Roberta Lajous Vargas, entonces secretaria de Asuntos Internacionales del PRI viajó a Washington al The National Women´s Forum, del 18 al 21 de octubre de 2005, con autorización de su jefe Roberto Madrazo Pintado.
De suyo, los viáticos de la priísta no pasarían en el IFE, porque no se encontró que la salida tuviera “un objetivo partidista”.
Pero además, la embajadora Lajous Vargas prolongó el paseo a Denver, Colorado, y Missoula, Montana, por lo que el viaje se prolongó hasta el día 25. La cuenta creció con esa extensión que incluyó más boletos de avión y noches de hotel, para sumar un total de 36 mil 341 pesos, que el IFE no acepto en su fiscalización de 2005.
Una relación de gastos en medicinas, análisis clínicos y honorarios médicos, de Convergencia, obligó al IFE en 2006, a rechazar facturas por más de 100 mil pesos. Se reconoció que ese pago es improcedente, por ser ajeno a la actividad del organismo.
Convergencia convenció, sin embargo, de que las 170 medallas de plata y una de oro que ordenó acuñar en la Casa de Moneda, con la efigie de Benito Juárez, tienen la finalidad de promover los valores que defendió el personaje histórico. Se desconocen los nombres de los beneficiarios.
El Panal impuso una marca difícil de igualar, al enviar al IFE una factura por la compra de 4 mil 600 pesos de “cervezas y refrescos”, en una relación en la que incluyó gastos por trajes, camisas y corbatas.
Para todo tienen decenas de chequeras.
Opinion de Jvan24
